Sagitario




Sagitario es el signo del Centauro, mitad caballo, mitad hombre y está representado por el Centauro Quirón, quien era, según el mito, un sabio maestro y sanador.

Es un signo dual, que se debate entre su doble naturaleza, animal y humana.

Por un lado se siente atraído por los placeres mundanos, dando gran importancia a la satisfacción de sus deseos y, por otro, experimenta una acuciosa necesidad del alimento espiritual, precisando colmarse de todo lo que considera sublime y sagrado.

Con su flecha apuntando a las estrellas, representa la búsqueda del alma humana de un sentido trascendente.

Es el signo del explorador, el viajero, el aventurero, el ciudadano del mundo, en constante búsqueda de un destino lejano que conquistar, ya sea física o mentalmente, y no duda en ir en pos de aquello que le atrae.

Es también el arquetipo del filósofo, del religioso y del acérrimo buscador de la verdad.

Sagitario es culto, cuenta con un conocimiento global de diferentes materias y sus palabras suelen expresar una gran sabiduría.

Su mente está siempre replanteándose las ideas y adaptándose a los vertiginosos cambios de su entorno.  Es además intuitivo y visionario, destacando en el estudio de temas abstractos, a los que puede aportar mucha luz, mostrando así habilidades para la investigación metafísica.

Es, por otro lado, el signo de la autocomplacencia;  goloso y sensual, el alimento de sus sentidos es algo que no le puede faltar, pero no le vendría mal aprender a ser más selectivo y moderado, pues tiene una tendencia natural a los excesos.

De naturaleza expansiva, su carácter es alegre, afable, generoso, optimista, entusiasta, juguetón, bromista, franco, abierto al diálogo, extrovertido y divertido.

Sagitario es capaz de sonreír a pesar del sufrimiento, como el payaso, muestra su mejor cara ante todos y siempre tiene algo ocurrente que decir para romper el hielo.  Aunque por dentro esté triste o preocupado, siempre su sonrisa lo iluminará todo.

Sin embargo, si el asunto es grave, se refugiará en la soledad y en su mundo interior.

No obstante, se adapta con facilidad a los períodos de crisis y, de alguna manera, los necesita como medio de sensibilización.

Su mayor objetivo en la vida es encontrar la verdad que estructura al mundo y conseguir perfeccionarse como ser humano, para serle útil.

En lo más profundo de su alma habita la necesidad de creer en algo más allá de lo conocido que, de alguna manera, lo salve.  Su fe es, por ello, una de sus cualidades más resaltantes, aunque a veces puede convertirse en fanatismo o desembocar en un optimismo ciego.

A pesar de ser expansivo y ambicioso también tiene la capacidad de aprender a vivir con lo estrictamente necesario.

Lo que sí es muy importante para este signo, es contar con un espacio grande, donde tenga libertad de movimiento.  Sin embargo, si por alguna razón tiene que permanecer encerrado, se las arregla para volar con su imaginación, ya sea a través de alguna actividad creativa o por medio de la lectura o la ensoñación.

Diplomático y bonachón, cercano y campechano, emprendedor y con habilidades para la comunicación, no es raro que manifieste interés por la política.  No soporta las injusticias y es un gran defensor de la igualdad y los derechos humanos.

Atento, educado y diligente, hace amigos con mucha facilidad, disfrutando de la compañía de éstos y de la gente en general y sufre mucho cuando se siente solo o abandonado.

Aunque da imagen de afortunado, que lo es, las cosas no le caen del cielo y trabajará muy duro para alcanzar sus metas y satisfacer sus necesidades y, por supuesto, para ayudar a todo el que pueda.