Géminis



Géminis es el signo del pensamiento concreto, rige los procesos intelectuales y comunicativos, así como la utilización de la palabra, ya sea verbal o escrita, como manera de expresión e interacción.

Si Tauro se solaza en la percepción sensorial del mundo que le rodea, géminis lo hace, en cambio, en la elaboración de una idea acerca de ese mundo y en la comunicación de la misma.

Los geminianos son curiosos por naturaleza pues tienen sed de conocimiento e información, otorgando gran importancia a todo lo que pasa a su alrededor y comunicándolo a los demás, intentando de esta manera de influir en su entorno, por ello es un signo que suele destacar en escritores, mensajeros, telefonistas, maestros, conferencistas, locutores, periodistas y personas de los medios de comunicación en general.  Está regido por Mercurio, que en la mitología es el mensajero de los Dioses.

También es el signo del movimiento, de los viajes a distancias cortas, por lo cual distingue también a los comerciantes, viajantes, transportistas y, así mismo, a los medios de transporte que usamos para hacer desplazamientos cercanos.

El geminiano suele ser sumamente inquieto y nervioso, y esto muy probablemente se deba a la gran cantidad de energía mental que lo mantiene en una incesante actividad intelectual, con un montón de ideas fluyendo constantemente por su cabeza, por ello, el escribir o el transmitir esas ideas de alguna manera suele ser una buena catarsis.

Géminis tiene una mente brillante, destacando en los estudios y en cualquier actividad intelectual.

No obstante, si cae en la trampa del ego se creerá que todo lo que él dice es siempre lo más deslumbrante y que nadie sabe más que él, por el contrario, si trasciende el orgullo intelectual, se dará cuenta de que siempre hay nuevas y más elevadas cosas que aprender de los demás y se abrirá a nuevos conocimientos, con los que luego podrá iluminar de manera generosa a quienes le rodean.

Sus ansias de estar enterado de todo y de comunicarlo pueden, en ocasiones, crearle fama de chismoso, o hacer que se precipite a emitir opiniones que no siempre reflejan la verdad.  Por ello, una cualidad muy valiosa que deben aprender a desarrollar y aplicar en la vida cotidiana es la Prudencia.

La naturaleza dual del signo, representado por Castor y Póllux, así como por la naturaleza andrógina de su regente Mercurio, hace pensar en una personalidad ambigua, polifacética, versátil, que puede expresarse de muchas maneras, a voluntad. Una mezcla de razón y sensibilidad, de luz y oscuridad, de acción y receptividad, etc. Integrar siempre las dos polaridades será el reto al que se enfrentará a diario.

El geminiano da gran importancia a las relaciones.  El sentimiento de compañerismo y camaradería es algo muy característico en este signo, al que le cuesta concebirse como un ente aislado, precisando, de alguna manera, encontrar un compañero, con quien establecer un sentimiento de complicidad.




Protector de la familia, desarrollará un sentimiento paternalista hacia los hermanos y probablemente con muchas de las personas cercanas a él.

En cuestiones de pareja busca sobre todo una persona libre, culta, sabia y aventurera, que le aporte una perspectiva más amplia de la vida y que demuestre también simpatía y sentido del humor.  

Es un poco Don Juan, pudiendo llegar a flirtear con varias personas a la vez, hasta que al final se decide por la que encuentra más original y auténtica.  Normalmente le atraen las personas sexys, activas, enérgicas y con mucha personalidad.

En el área sexual es exigente y ambicioso, no se conforma y siempre quiere más y mejor, aspirando al perfeccionamiento y cuidando las formas y el detalle, sin embargo, puede pasar por períodos en los que rechaza el involucrarse con otra persona, adoptando una actitud más austera y solitaria.  En este ámbito debe evitar la monotonía ya que corre el peligro de caer siempre en la misma rutina.

Géminis es uno de los signos al que más le inquieta el tema del dinero, necesita prosperar y sentir que puede cubrir todas sus necesidades y las de su familia al máximo y posee una intuición especial que, aunada a su astucia y a su talento para relacionarse y comunicarse le ayudará a prosperar en la vida.

No obstante, las cosas tienen para este un valor más bien sentimental, valen por lo que significan, más que por lo que le han costado o por su funcionalidad.

El trabajo es también una de las grandes preocupaciones del geminiano, sobre todo porque se implica emocionalmente y se compromete al máximo.

El ámbito profesional le aportará experiencias realmente transformadoras y trascendentes que le marcarán profundamente. Puede que le cueste definir lo que realmente quiere ser en la vida y es posible que tenga más de una vocación, por lo que se sentirá algo confundido a la hora de determinar sus metas.  Las profesiones de tipo artístico, así como también la medicina podrían llamar su atención.

De igual manera el mundo espiritual o el trabajo con personas necesitadas, ya sea como voluntario, terapeuta o abogado también le atraerá, ya que encontrará en ello una manera de satisfacer su tendencia a proteger y ayudar a los más indefensos o a quienes pasan por un período de crisis en sus vidas.

En este sentido, en la mitología, es Hermes, Mercurio para los romanos, quien desciende a los infiernos a rescatar a Perséfone, la hija de Deméter (Ceres) y devolvérsela sana y salva a su madre, cumpliendo así un papel de ángel salvador. Después de todo, qué es un ángel si no un mensajero de los Dioses, tal como lo es Mercurio, regente de Géminis y Virgo.

Cáncer



Cáncer representa la emoción. La respuesta del alma a las sensaciones y percepciones que recibimos del medio.

En el Ser Humano alude a la etapa infancia, en la que la Madre es el centro del mundo y el niño aún no se reconoce a sí mi mismo como un ser aparte de ella. Aunque ha salido del útero materno, se encuentra aún muy ligado psíquicamente a esta y aún no hecho consciencia de su propia existencia.

Ha pasado del útero materno, donde se ha gestado físicamente, a ese útero más grande y compartido que es el hogar, en el que se gestará psíquicamente. En ese pequeño mundo dinámico del que forma parte, se encuentra sumergido, cual gota de agua en un lago, sin percatarse de que es un miembro más. Por ello, todo lo que sucede a su alrededor lo absorbe y percibe como parte de sí mismo, impregnándose de sensaciones, a las que responde como un espejo, conformando así su estructura emocional, en ese cuerpo sutil que llamamos alma. Esta es la etapa en que el alma comienza a adquirir matices, a partir de las energías que recibe de su medio. Cáncer simboliza entonces el inconsciente personal.

Es un signo receptivo, vulnerable, emocional, cuyo dominio son las acciones reflejas e instintivas, los hábitos, la costumbre, la familiaridad.

El canceriano siente a la familia como parte de sí mismo, le es muy difícil escindirse del grupo familiar y emprender su propia vida. Siente un gran amor por su familia y en especial por su madre o la figura que la haya representado.

Es amante de la vida doméstica y formar un hogar, para él, es fundamental para lograr una vida armoniosa.

Tal como su símbolo, el cangrejo, tiene la tendencia de ir hacia atrás, viajando en su memoria al pasado y dejándose atrapar por la melancolía, pero también posee una gran imaginación con la que puede proyectarse al futuro a través de incontables fantasías, en todo caso es un signo al que le cuesta vivir en el presente, en el aquí y el ahora. Sin embargo, esto puede serle útil si se decide a explotar su innata sensibilidad para la escritura.

Introspectivo, por naturaleza, tiene un rico mundo interior, que intenta proteger con una coraza o escudo, mostrando una imagen tímida y retraída.

El ser tan receptivo y permeable a las cosas que suceden a su alrededor le convierten en una persona sumamente sensible, pero esta sensibilidad, sino no ha desarrollado una fortaleza y autoestima suficientes puede convertirse en susceptibilidad. Y es por esto también que se protege, refugiándose en la intimidad de su alma y de su hogar, para evitar cualquier roce externo que pueda herir la belleza que habita dentro de sí.

Sin embargo, la gran ironía, es que su mayor necesidad es relacionarse y compartir con los demás, dando y recibiendo cariño, afecto, dulzura y comprensión.

Cáncer es maternal por naturaleza, su tendencia es siempre proteger y nutrir a todos los que se encuentran a su alrededor, comportándose de manera servicial y atenta con el prójimo.




No obstante, debe aprender a desapegarse, pues si no ha alcanzado la suficiente madurez intentará controlar e incluso hasta manipular a quienes le rodean para que le presten atención.  En especial, puede ser muy celoso de sus hijos, adoptando una actitud de todo o nada con ellos. Ha de procurar trasmutar toda esa posesividad en desprendimiento, para permitir que los demás tengan su espacio desde el cual interactuar de manera relajada y natural.

Apasionado en la conquista amorosa, no acepta medias tintas, pues se entrega por completo, con profundidad e intensidad, cuando quiere llamar atención de alguien, pudiendo mostrarse posesivo y celoso cuando siente que esa persona a la que quiere atraer no muestra el mismo interés. Para llamar la atención del otro, el canceriano, se viste con un halo de misterio y magia. Para este el silencio es más poderoso que las palabras y sólo quien se atreve a adentrarse en la hondura de su ser a través de un profundo y lento proceso de compenetración puede llegar a conocerle realmente. Por otra parte, Cáncer sufre mucho cuando no se le toma en cuenta y puede llegar a ser rencoroso con quienes lo ignoran o menosprecian, tornándose hiriente y mostrándose siempre a la defensiva.

Es muy conservador en lo que a relación de pareja se refiere, prefiriendo una persona austera, madura, práctica, seria, racional y trabajadora.

Se toma muy en serio la unión con la pareja y la asume con un fuerte sentido de responsabilidad, intentando darle una estructura lo más sólida posible, dando mucha importancia a la base material, a la infraestructura externa que sostiene y apoya físicamente la unión.

En el sexo es muy original, le gusta experimentar cosas nuevas y diferentes. La unión íntima con otra persona le brinda una sensación de libertad tremenda, en la que siente que los límites son derribados de manera contundente.

Las relaciones de amistad suelen ser estables y muy duraderas para este signo, que es un amigo fiel y leal, aunque un poco posesivo.

A nivel profesional es un luchador nato, tiene espíritu competitivo y emprendedor y buscará la autonomía en lo que a su ejercicio profesional se refiere.

El Cáncer que se atreve a salir al mundo lo hace con gran impulsividad y fuerza, pues para él afrontar la experiencia de descubrir un mundo más amplio que su casa es la manera que tiene de autoafirmarse, de encontrar su identidad particular, de ejercer su voluntad y asumir con valentía el reto de enfrentarse sólo al mundo.

Luchará mucho por conseguir un status social, pero el entusiasmo que pondrá en ello será siempre más evidente al principio e irá decayendo a medida que pasa el tiempo, entonces quizá requiera emprender nuevas etapas en su carrera o comenzar una nueva, que le entusiasme.

Cáncer tiene un talento especial para la cocina, ya que se le da bien aquello que requiere un proceso de alquimia, en el que la materia prima se transforma en un producto sublimado y también porque le atrae el lado sensual de las cosas, los colores, los aromas, los sabores, es algo que realmente le cautiva y estimula su creatividad.

Leo



El signo de Leo, simbolizado por el león, el rey de la naturaleza, con su imagen majestuosa, su fuerza y su fiereza.

Mitológicamente, hace referencia al León de Nemea, al que Hércules tuvo que vencer en uno de sus doce trabajos.

Arquetípicamente, representa al Niño, al Rey, al Padre, al Maestro, al Héroe y en su quintaesencia es el arquetipo del Hijo Divino.

Leo es el signo del ego, visto como el yo consciente de su propia existencia, construido en base a la experiencia vital, por lo tanto es el signo que rige la toma de consciencia de sí mismo como individuo existente, que participa del proceso de la vida.

Representa esa etapa de la niñez en la que el niño hace consciencia de sí mismo, se da cuenta que es un sujeto diferenciado del resto y que es capaz de influir en su entorno a través de su presencia y sus actos. Entonces los cimientos del ego ya están conformados, permitiendo a la persona tener una ligera idea de sí mismo, una idea, no obstante, construida en base a las respuestas y estímulos que obtiene del medio y de quienes le rodean y que se vienen integrando al inconsciente desde la más tierna infancia e incluso antes.

Cuando el niño toma consciencia de que sus acciones afectan a su entorno, se da cuenta que es el protagonista de su propia vida, entonces comprende que tiene el poder de influir en el medio, de llamar la atención de los demás, de convertirse en centro de interés y de producir un efecto en quienes le rodean, se reconoce como criatura única y es capaz de definirse y autoafirmarse en base a la respuesta que recibe del mundo exterior.

También es el signo que representa la Conciencia, que se solapa bajo esa estructura egótica conformada por la programación a la que nos someten desde antes que nacemos y, a lo largo de la vida, nuestros padres y nuestro entorno y que somos susceptibles de reafirmar, o bien, de disolver para que la conciencia pueda brillar, como si de limpiar un cristal empañado se tratase.

Cuando brilla la conciencia se comprende y se realiza que se es capaz de dar, no sólo de recibir, de ser creador, no sólo criatura.

Surgen entonces cualidades como la generosidad, la colaboración, la creatividad, la nobleza, la magnanimidad.

Cuando brota el ego afloran defectos tales como el egoísmo, el egotismo, el orgullo, la arrogancia, la autocracia.

Sea como sea, Leo es un signo que irradia poderío, brilla con su sola presencia, sabe mejor que nadie como conquistar la atención de los otros y ser el centro de todas las miradas.

Por si fuera poco, derrocha talento y creatividad y tiene grandes dotes de líder.

Carismático y popular, es un signo típico de reyes y líderes políticos, así como también de actores y otras personas del mundo del espectáculo.

Es afectuoso y muy juguetón y disfruta a cada instante del hecho de estar vivo.

Tiene facilidades para la enseñanza, para transmitir conocimientos a otros, por ello también es el signo del Maestro, el guía, que ilumina el camino de otros con su visión más elevada.

A nivel de relaciones, le atrae la gente sociable y más bien de tipo intelectual. Como pareja querrá alguien libre, independiente, diferente, original, que le aporte novedad a su vida, pero que no se parezca mucho a él, quizá para que no opaque su brillo, o bien para poder aprender cosas nuevas, ya que Leo es también el aprendiz.  En todo caso, buscará siempre una relación basada en la amistad antes que otra cosa.

Es un signo muy ligón y que tiende a sentirse atraído por más de una persona a la vez, lanzándose con mucho entusiasmo a la conquista.

En el plano profesional, le llevará su buena cuota de tiempo, quizá más que a otros signos, labrarse una carrera, pero trabajará arduamente en ello, alcanzando sus metas de forma lenta pero segura. En el trabajo se exige mucho, desempeñándose con mucha disciplina y organización.

Leo es también el signo del heroísmo, de la acción, del atreverse a superar los retos que la vida nos presenta y a disolver nuestra sombra iluminando cada resquicio de obscuridad, tal como lo haría el sol, aunque la eficacia de ello dependerá del grado de conciencia desde el cual se manifieste su accionar;  el sol cuando está bajo en el firmamento produce sombras ante cualquier obstáculo que se presente, en cambio cuando se encuentra más elevado en el horizonte la sombra es menor.  Alcanzar esa visión más elevada es quizá el más importante reto de Leo, pues de esa visión dependerá que su éxito sea más o menos pleno y su victoria sea limpia y luminosa.

Un valor que Leo debe cultivar es la humildad, evitando ser deslumbrado por su propia Luz, para no enceguecerse y creer que el mundo sólo depende de él.  Ha de aprender que sólo quien se reconoce pequeño en su grandeza, puede ser grande en su nimiedad.

Virgo


Este signo está representado por la virgen o madre divina.

En la mitología podemos encontrar a Virgo en Isis, del antiguo Egipto, en la Griega Deméter, en la Romana Ceres, en María, en el Cristianismo, Devaki, en el hinduismo, entre otras. También vemos en ella a la Diosa Virgen Astrea, quien viendo las injusticias y degradación de la humanidad, decidió ascender a los cielos y cuya balanza, representa a la cercana constelación de Libra.

La pureza, la inocencia, la cautela, el pudor, la pulcritud, la honestidad, la rectitud y el afán de perfección, son cualidades de virgo que aluden al arquetipo de la virgen, que se convierte en madre, que nutre y protege.

Destaca pues por su maternalismo, por esa actitud protectora que le caracteriza, al sentirse atraído hacia aquellos que, de alguna manera, no pueden o no saben cuidar de sí mismos.

La humildad es una de sus características. Es sencillo y modesto y siempre está dispuesto a colaborar, a hacer algo en beneficio de los demás sin esperar nada a cambio.

Siente además la necesidad de un conocimiento superior de las cosas y de tener una filosofía de vida que lo nutra, pero solo se fiará de hechos tangibles y demostrables.

Virgo es el signo del trabajo, sintiendo predilección por aquel que puede realizar de manera altruista, pues su actitud de servicio, su abnegación y su preocupación por los demás le impulsan a ello.

Este signo tiene un alto nivel de autoexigencia. Requiere de alguna base o estructura que lo respalde y le de seguridad para mostrar su potencial, por ello es importante que gane madurez. El tiempo y las lecciones de la vida serán su mejor aliado, pues le permitirán expresarse con la autoridad que aporta la experiencia.

Tan crítico consigo mismo como con su entorno, intenta de alguna transformarlo. El orden y la limpieza son muy importantes para los virgo que tienden a ser escrupulosos e, incluso, maniáticos.

Es el signo de la verdad, pues tiene la facilidad de sacar lo oculto a la luz con la sagacidad de su mente. Sin embargo, no siempre dice todo que piensa, quizá por temor a herir a los demás. Tiene un intelecto profundo, analítico e inquisitivo, pudiendo desmenuzar un problema hasta llegar al fondo del asunto.

Es además, el más detallista, metódico y perfeccionista de todo el zodíaco, cualidades que lo sitúan fácilmente en el campo de la investigación científica o médica o bien en la indagación detectivesca.

Virgo es también un signo humilde, recatado y virtuoso y no es raro encontrar personas de este signo sumergidas en una vida de tipo religioso o espiritual.

A veces, puede llegar a tener más de una profesión y destacará especialmente en aquellas relacionadas con la comunicación, tales como periodismo o la literatura o la enseñanza.

También posee habilidades técnicas y artesanales y puede desempeñarse muy bien en campos como la electrónica o la informática.

Por otra parte, su talento para el mundo de los negocios, puede impulsarle a convertirse en comerciante, haciendo gala de su extraordinaria capacidad de convencimiento.

A Virgo, que es también el signo de la cosecha, representada por la Diosa Madre Ceres, le inquieta la provisión y la alimentación y, aunque suele ser inestable en este aspecto de la vida, puede alcanzar una gran sabiduría en estas áreas si se lo propone. También la salud, la protección y la seguridad es algo a lo que confiere gran importancia, de hecho, podría llegar a destacar como médico o enfermera o en alguna profesión donde socorrer a los demás sea la prioridad, tales como rescatista o paramédico, no obstante tiene tendencia a descuidar su propia salud.

Le gusta tener bien cubiertas sus necesidades, sabe disfrutar del dinero y suele estar dispuesto a compartir lo que tiene con los demás, sin embargo frecuentemente tiene que hacer malabarismos para garantizar su estabilidad económica pues, de lo contrario, puede terminar dependiendo de otros.  Es también probable que gane dinero en común con otras personas, a través de alguna sociedad.

Las relaciones suelen ser un terreno doloroso para este signo porque se entrega mucho. Necesita de los amigos y se siente avocado a protegerlos ayudarlos en todo lo que puede. En lo que a pareja se refiere, se sentirá atraído por personas de tipo más bien emocional, sensible, intuitiva, con un rico mundo interior, como podría ser un artista o alguien de tipo espiritual, pudiendo atraer a personas tan mágicas como caóticas que introducen un factor importante de alteración en su vida, cayendo en relaciones, complejas, complicadas o que le exigen una alta cuota de sacrificio, pero que también le permiten experimentar el misterio, la magia y el potencial sanador del amor.

Virgo debe aprender a controlar la tendencia a obsesionarse con sus ideas, así como a drenar de una manera creativa sus quebraderos de cabeza, por ejemplo, a través de la escritura, escalando alguna montaña o, simplemente, trabajando, que es lo mejor sabe hacer.

Libra



El signo de Libra, La Balanza, alude a la búsqueda del equilibrio, que sólo se logra a través de la conciliación de las polaridades, masculino y femenino, activo y pasivo, día y noche, ciencia y arte, razón e intuición, reconociendo que estas, aún siendo opuestas entre sí, se complementan y, por lo tanto, es únicamente a través de la confrontación de ambas energías que se alcanza la armonía y la sensación de complementación e integración.

La mayor necesidad de este signo es encontrar la medida justa de las cosas, descartando lo que sobra y completando lo que falta, para establecer una base bien estructurada que le sirva de soporte en la consecución de sus objetivos.

A nivel personal, el librano ha de encontrar el balance perfecto, a través de un proceso de mutuo reconocimiento e interdependencia. En este sentido, libra es el signo de las relaciones interpersonales, que permiten alcanzar un conocimiento más completo de sí mismo a través de la interacción con el otro.

Sociable por naturaleza, la persona que nace bajo este signo necesita del mundo y disfruta explorando todo lo que le rodea e incluyéndolo en su experiencia vital.  No se concibe aislado de los demás y su principal motivación es el poder compartir.

Podría decirse, sin duda, que el mundo es su casa y su casa es el mundo. Libra interviene activamente más allá de sí mismo, opinando, colaborando y compartiendo con los demás y es en actividades de grupo donde se expresa con mayor esplendor y desarrolla todo su potencial.

Este signo tiene la capacidad de captar la autenticidad de los demás, de reconocer lo que hace diferente, único y especial a cada uno, por ello, es capaz de percibir la belleza de cada ser.  De igual manera es a través de este reconocimiento del otro que podrá tener un patrón de referencia que le permita distinguir las diferencias y los puntos en común con las demás personas y, de esta manera, alcanzar una mayor conciencia de sí mismo.

Libra se autoafirma pues a través de las relaciones interpersonales y, especialmente, por medio de las relaciones de pareja, ya que le brindan esa posibilidad de contrastarse directamente con otro, para lograr, de esa manera, definirse a sí mismo.

Por esta razón le es primordial contar con alguien a su lado, ya que además no concibe la idea de estar sólo.

Este signo es sumamente fiel, pero demanda una gran autenticidad en su pareja, tiende a asociarse con personas independientes, autosuficientes, que sean diferentes, únicos y que evidencien una gran determinación e iniciativa ante la vida.

Su más alto objetivo en la vida es conformar una familia. Sin embargo, el hogar puede llegar a convertirse en una limitación para el librano, como una especie de prisión, que le impide actuar de manera espontánea, por las responsabilidades que le demanda. No obstante, para los Libra más evolucionados, simbolizará, en cambio, una estructura y un asidero en la vida que les infundirá seguridad y les permitirá acumular experiencia y lograr la madurez necesaria para poder salir con mayor serenidad al mundo exterior.




Quizá el mayor defecto de Libra es el apego.  Es muy celoso de sus posesiones y puede sufrir mucho a causa de caídas económicas, de las que tendrá que aprender a levantarse y a trascender las pérdidas para reconstruir sus valores con un sentido más trascendente.

Su seguridad económica, de cualquier manera, suele cimentarse en lo que tiene en común con los demás, ya se trate de recursos compartidos con la pareja o con algún socio.

En otro orden de ideas, es un signo que está abierto y dispuesto a los cambios rápidos y radicales, ya que estos realmente le entusiasman y  si algo se complica es capaz de tomase su tiempo para ocuparse de solucionarlo con paciencia y tesón.

Sin embargo, en ocasiones, tiende a mostrar una actitud demasiado pasiva ante las transformaciones que son necesarias efectuar dentro de sí o, al menos, a los demás puede parecerle así.

Cierto es, en todo caso, que le cuesta tomar decisiones, pues todas las opciones le parecen atrayentes.

Libra suele ser muy inteligente, refinado y creativo y, sobre todo, tiene muy en cuenta que sólo es capaz de enseñar quien está dispuesto a aprender.

Es pacífico por naturaleza y difícil de perturbar, sin embargo, cuando siente que peligra su armonía y disfrute, automáticamente se pone a la defensiva.

El éxito social y la proyección profesional son sumamente importantes para el librano, pues necesita tener metas y objetivos que le llenen y, sobre todo, que reconozcan su esfuerzo.

En el plano laboral puede oscilar entre el trabajo totalmente abnegado y resignado y el pasotismo y la quejadera.

Su mejor herramienta para servir a los demás es su elevada sensibilidad e inspiración, que les permite percibir lo que es invisible a otros, revelando así lo sublime, lo bello, pero también lo que no lo es.

Siente que su misión en la vida es poner orden en el caos. Por ello, trabajos relacionados con el mundo del arte y del diseño, la decoración y la belleza, son ideales para el librano.  O bien, las labores espirituales, de ayuda al necesitado y a la colectividad, así como también, la abogacía, ya que el librano tiene un auténtico sentido de la justicia y la defiende ardientemente.  También puede ser un hábil diplomático y desempeñarse muy bien en tareas de relaciones públicas, haciendo buen uso de su natural talento para socializar y hacer contactos.

Escorpio



Escorpio es el signo de la transmutación, de la transformación de la oscuridad en luz.

Está representado por el escorpión o bien, la serpiente que, según las antiguas tradiciones esotéricas, se transforma en águila, o es cazada por ella, refiriendo así el trabajo de alquimia interior que es menester realizar para elevarse por encima de las bajas pasiones, aplicando, para ello, el poder de la voluntad.

Otro símbolo identificado con este signo es el ave fénix, que muere para renacer de sus cenizas.

Escorpio es profundo o elevado, pero nunca superficial, vive todo con gran intensidad.   Su mundo emocional recibe fuertes sacudidas, que alteran repentinamente su estado de ánimo, dándole un vuelco en su interior y echando abajo las bases sobre las que se cimienta su existencia, forzándole a emprender un lento y doloroso proceso de autotransformación que le permitirá mudar la piel y emerger renovado y purificado.

Esta experiencia, no obstante, resulta aterradora, ya que representa la "muerte" del yo, el desprenderse de la caduca imagen que tiene de sí mismo y del sentido de identidad que le ha acompañado durante mucho tiempo.  Esto le lleva a hacerse precavido e intentar controlar todo lo que le rodea, en un instinto básico de supervivencia.

Sin embargo, en un nivel muy profundo, necesita del cambio, para demoler aquello que está obsoleto y sobre esas bases construir los nuevos pilares de su alma. Es la muerte simbólica de la semilla en la profundidad de la tierra, antes de poder renacer.

Escorpio tiene una fuerza impresionante que es capaz de crear o destruir, por ello es importante que aprenda a hacerse cargo de su propio poder de forma madura y responsable.

Es también el signo de la involucración, la compenetración íntima con los demás, que se expresa plenamente a través de una fusión con los otros que le permite ir más allá de sí mismo.  Rige entonces los deseos y la sexualidad.  No es raro que caiga presa de los celos ya que tiene la tendencia a apegarse demasiado a la pareja, al punto de considerarla como sujeto de su propiedad.

Así mismo, el escorpiano se compromete y entrega al máximo en aquello que realmente le motiva, pero si algo no le llena, se mostrará al extremo indiferente.

Reservado, muchas veces prefiere callar porque sabe que sus opiniones ásperas y su humor, más bien sarcástico, no siempre son bien recibidos.  En todo caso, con los años ganará madurez en el arte de la comunicación y hablará con la voz de la experiencia.

Intelectualmente es frío y calculador y planifica pacientemente sus movimientos.

Suele actuar de manera misteriosa, por eso, muchas veces, sus actitudes confunden o despistan a los demás y quizá pueda decirse que esto, incluso, le divierte.

Nada le atrae más que la verdad, pero sabe que esta sólo puede ser conquistada plenamente cuando se disuelve la ilusión de la dualidad, que de resto las verdades pueden ser tan múltiples y cambiantes como lo es el Universo mismo.

Sensible al mundo intangible, a aquello que no se puede comprobar físicamente pero que de alguna manera percibe que está allí, se interesará por el conocimiento de lo oculto, lo paranormal y lo místico.




Es un signo sumamente magnético y su expresión es, más bien, de carácter transpersonal, dotándole de un aura de misterio que llega a impresionar con su sola presencia, atrayendo o repeliendo a los demás, que lo perciben como irresistible o detestable.

A veces puede llamar la atención cayendo en actitudes victimistas y de mártir, manipulando de esta manera a los otros, pero también puede actuar de forma compasiva, aliviando el sufrimiento de estos.

No obstante, si se deja llevar por sus bajas pasiones, es posible que llegue a comportarse de manera despótica hacia los que le rodean, controlándoles para así para mantenerse al mando de la situación, lo cual deja entrever un miedo subyacente a experimentar las limitaciones impuestas por el medio y a ver frustradas sus ideas.  En este sentido, el escorpión ha de tomar consciencia de que no hay peor obstáculo que los bloqueos que su propia mente pueda generarle.

Su mayor objetivo en la vida es alcanzar poder, popularidad, influencia y reconocimiento y, en el caso de los escorpiones más evolucionados, lograr una mayor conciencia de sí mismos.

Paradójicamente, algunos escorpiones tienen un enorme miedo a su propio poder, lo cual, muchas veces, ralentiza su salida a escena, ya que saben la responsabilidad y el riesgo que el poder y el brillo entraman y que aquello que puede elevarles también puede hundirles. Entonces rechazan ese poder y lo proyectan en la sociedad, en el cosmos del cual forman parte, convirtiéndose en víctimas de los avatares de la vida, pero esto no es más que una forma de autosabotaje, que surge como expresión de ese miedo a su propio poder y que desemboca en un sentimiento de frustración y en actitudes autodestructivas.

Otros, por el contrario, asumen su poder, pero utilizan su influencia y status de forma egoísta y pueden llegar a actuar como verdaderos tiranos, siendo entonces rechazados o marginados, por aquellos que sienten que pueden llegar a destruirles, o adorados sólo por temor.

Luego están los escorpiones más evolucionados, que utilizan su poder de forma sana para construir mejores posibilidades para sí mismos y para los demás.

En todo caso, Escorpio suele estar enzarzado en una constante lucha de poderes, tiene la sensación de tener que estar de alguna manera a la defensiva, luchando constantemente por su supervivencia.

Escorpio debe aprender a asumir su propio poder de forma responsable, transcendiendo cualquier motivación egoísta y actuando en el cumplimiento de un propósito más elevado y del beneficio colectivo, entonces se convertirá ya no en víctima, ni en victimario, en lo destruido o en el destructor, sino en un agente luminoso, constructivo y creativo para el mundo, capaz de transformarse a sí mismo hasta sus más elevadas y dignas posibilidades y ofrecer lo mejor de sí a los demás, pero para ello tendrá que estar dispuesto a transmutar todo aquello que haya de caduco y que estanque el crecimiento, en aras de la evolución.