Luna Llena en Géminis 2016


La próxima Luna llena nos impregnará de su luz desde un signo que nos remite, entre otras cosas, a la dualidad, a lo racional, a las ideas y la comunicación, así como al dinamismo. Se trata del versátil y polifacético signo de Géminis.
La Luna llena en este signo nos llevará a revelar la naturaleza ambivalente del alma, proponiéndonos como trabajo interior a realizar el abrazar tanto nuestra luz como nuestra sombra.                     
Sería tan lindo como ingenuo pensar que en ella sólo habita luz, sólo hay bondad y amor pero, ciertamente, nuestra naturaleza humana, tan contaminada como está de programaciones, tan herida de traumas, acechada de miedos e incluso, a veces, anquilosada de resentimientos, se encuentra supeditada a ese Lila o juego ilusorio que el Ser generó para conocerse a sí mismo, sumergida en la idea de la dualidad, que percibiendo la propia existencia como algo separado, en la ignorancia de su naturaleza plena y trascendente.  
En este sentido, el objetivo fundamental de la Luna llena en Géminis es permitirnos ver con mayor claridad esa dualidad, con el fin de que podamos aceptarla, comprenderla e integrarla.
Géminis es también un signo sumamente racional, por lo que la Luna en este signo implica un acercamiento bastante más desenfadado que otras lunas más intensas o profundas, como lo pueden ser las lunas en signos de fuego o de agua.  Con la Luna geminiana las emociones pasarán automáticamente por el tamiz de la razón y, por lo tanto, la tendencia será ser más objetivos ante las mismas.
Aunado a ello, la presencia de Mercurio, dispositor de esta Luna por su regencia sobre el signo de Géminis, en el signo de Capricornio, nos llevará a adoptar una actitud crítica ante las mismas y también a digerirlas con mayor lentitud quizá para darnos tiempo de integrarlas adecuadamente a nuestra estructura.  
No obstante, las emociones que vivamos durante esta Luna llena pueden llegar a impactarnos de tal manera que promuevan una profunda transformación estructural en nuestras vidas.  Esto debido a la actual conjunción entre Mercurio y Plutón en Capricornio.
En este sentido, es fundamental hacer consciencia de que esa transformación ha de comenzar por los patrones mentales limitantes y las programaciones de miedo e ideas negativas que resuenen con frustración, incapacitación y/o rechazo que de alguna manera se han anquilosado en nosotros generando bloqueos que no hacen más que retrasar nuestra evolución.  
Es momento de permitir a la mente transformar el plomo en oro, advirtiendo que esa pesada carga mental que se ha convertido en un lastre es la misma materia prima de la cual podremos extraer madurez y una renovada estructura mental más congruente con nuestro momento evolutivo.
Capricornio también nos habla de austeridad, así que con el dispositor de la Luna en este signo, seremos más bien comedidos en lo referente a nuestra experimentación emocional y, aunque a la Luna en Géminis le gusta comunicar sus emociones al punto de que podría escribir una novela para contárnoslas, con Mercurio en Capricornio, siendo el dispositor de esta Luna, la cosa cambia, quizá las comuniquemos de forma más austera, más prudente y circunspecta.
Incluso, al estar este en conjunción a Plutón, puede que optemos por reservárnoslas para nuestro fuero interno y/o hacer que el silencio sea el que hable por nosotros, sobre todo si precisamos marcar límites ante alguna situación que se nos presente.
También puede que surjan palabras ásperas e hirientes que expresen, por ejemplo, algún tipo de inconformidad y/o resentimiento o que la comunicación este impregnada de tal intensidad, profundidad y/o sabiduría que sea propiciada, a través de esta, alguna transformación en nosotros mismos o en los demás.
Sea como sea, lo que digamos o nos digan puede llegar muy profundo, a los cimientos mismos de nuestra estructura.

La actual cuadratura que mantiene Plutón con Urano, ese gran despertador de la conciencia, y con Ceres, la Gran Madre de vida, muerte y resurrección, ambos en el signo de Aries, estimulará estos procesos de alquimia que pueden suscitarse.   
Un nuevo despertar se avecina pero precisa que la voluntad de trasformación de esos patrones mentales obsoletos sea activada,  y viceversa, este proceso se activará como consecuencia de un nuevo despertar, todo esto sucederá por medio de ese mecanismo cósmico en el que los planetas a través de esas tensiones que generan entre sí actúan de forma sinérgica y se activan los unos a los otros para desencadenar procesos internos y externos, los segundos manifestación de los primeros, y estos últimos a su vez estimulantes de lo que sucede en nuestro interior porque aquello que manifestamos de alguna forma retroalimenta nuestro proceso evolutivo.
La danza cósmica está servida y en ella se combinan, junto al resto de energías planetarias, la lentitud de los procesos plutonianos y la inmediatez de los saltos cuánticos uranianos, confluyendo en el desenvolvimiento de nuestra evolución.
Por si fuera poco, a esta cuadratura entre la conjunción Urano/Ceres en Aries y Plutón en Capricornio, se suma el planeta Júpiter desde el signo de Libra, quien también se encuentra cuadrando a Plutón y, a su vez, oponiéndose a Urano, configurando entre todos una T cuadrada.  
Júpiter estará añadiendo a esta configuración su espíritu de aventura y su búsqueda de sentido y expansión a través de la belleza, de la armonía y de la interacción social propias del signo de Libra.  
Las relaciones que establezcamos en este período o aquellas que ya estuviesen establecidas tendrán una influencia preponderante en nuestro proceso evolutivo.   Quizá se trate de un compañero de viaje, ya sea en un sentido literal y/o simbólico que nos sirva de espejo y al que sirvamos de espejo para, mutuamente, expandirnos, transformarnos, despertarnos.
Ello, en  todo caso, requiere la madurez suficiente, no sólo para ahondar en nosotros mismos sino para también ser capaces de ver en el otro lo que no soy capaz de reconocer en mí.
Y como Venus, dispositor de Júpiter, se encuentra actualmente en el signo de Acuario, lo anteriormente expresado tenderá a manifestarse a través de la multiplicidad de personas con las que contactemos y, en especial, de nuestros amigos, que serán, junto a la pareja, los detonantes de ese despertar que se avecina.  
No olvidemos que Urano, dispositor de Venus, por su regencia sobre el signo de Acuario, está en Aries formando parte de esa intensa T cuadrada, así que de nuevo la dinámica energética nos lleva al mismo lugar.  
Por ello podría decirse que no hay escapatoria, la transformación ha de darse, sí o sí.  Ser capaces de soltar, estar abiertos y fluir en el aquí y el ahora nos facilitará el proceso de transmutación interior.  Cualquier aferramiento o resistencia no produciría más que dolor, angustia y ansiedad.
Es momento de asumir que estamos preparados, el cosmos así nos lo muestra, basta ya de estancamiento, de miedo y de desaprobación.
Marte en Acuario, que se encuentra en trígono con la Luna en Géminis y en sextil con el Sol quien actualmente se encuentra en conjunción a Saturno en Sagitario, nos dará el valor suficiente para asumir los cambios pertinentes e, incluso, promoverlos.
Nos veremos impulsados a hacer cambios radicales en nuestra vida, sin embargo, es importante tener la madurez suficiente para asumir las consecuencias, así como la prudencia necesaria para determinar si realmente estos encaminarán el proceso hacia una transformación positiva que nos conduzca a establecer una estructura que pueda expandirnos y permitirnos ser más creativos.  
De ser así, este Marte puede impulsarnos a dar un salto cuántico que nos permitirá ciertamente avanzar en nuestro proceso evolutivo.

No menos importante es la configuración de la que propiamente participa esta Luna, se trata de un rectángulo místico de aire y fuego, del cual participan la Luna  llena en Géminis, el Sol y Saturno , quienes se encuentran formando conjunción en el signo de Sagitario, Júpiter en Libra y la conjunción Urano/Ceres en el signo de Aries.
Esta configuración consiste en un rectángulo, en el cual los lados más largos están conformados por dos trígonos y sus lados más cortos por dos sextiles, a lo que se suman dos oposiciones que se cruzan en su centro.
Primeramente, es preciso decir que, al tratarse de un rectángulo místico de fuego y aire, el reto que se plantea es el de conciliar e integrar de forma bastante dinámica lo personal y lo social  por medio del impulso creativo, emprendedor y apasionado que nos brindan los signos de fuego y las capacidades de sociabilización, diálogo y don de gentes que nos ofrecen los signos de aire.
En este caso en particular, este rectángulo puede estarnos invitando, entre otras cosas, a celebrar la maduración o concreción de algún sueño, o bien, a trazar la ruta de un proyecto que nos proporcione mayor relevancia y/o reconocimiento y que de alguna forma podamos compartir con otros, ya sea porque nos acompañen en el mismo o porque tenga como finalidad una mutua expansión o un aprendizaje/enseñanza compartidos.
Ello responderá a la necesidad de comunicar nuestras ideas y/o de intercambiar conocimiento y estará incentivada por un reencuentro o reconciliación con esa parte de nosotros que desea salir de la zona de confort e introducir cambios radicales en nuestras vidas.
Se está activando un despertar que busca responder a esa búsqueda de sentido que de alguna manera estamos experimentando en este período a través del espejo que nos ofrecen los demás como forma de propiciar un reencuentro con otras facetas de nosotros mismos que desconocíamos o que retomamos desde un nuevo estado de conciencia.
Reinventarse es, en realidad, redescubrirse y, al hacerlo, de manera natural emergen metas y sueños a través de los cuales se podrá expresar nuestra creatividad, ofreciéndonos la oportunidad de dar nuestro aporte a este mundo en el que hemos venido a hacer florecer el conocimiento que ha emergido iluminado por la sabiduría ancestral almacenada en nuestra estructura y que desencadenará una tona de consciencia acerca de nuestro propósito evolutivo aunada a la responsabilidad que comporta el asumirlo y permitir que este se revele y exprese de forma gradual y armoniosa.
En otro orden de ideas, esta configuración también puede hacer referencia a la planificación de los viajes y reencuentros con amistades, así como a las comunicaciones y/o visitas familiares, típicos de estas fechas decembrinas.
Sea como sea, es una Luna para trabajar la comunicación, el florecimiento de las ideas, y dinamizarnos, a pesar de esas inercias que quizá podamos experimentar y que parecieran amenazar con estancarnos.
Recordemos que en nuestro interior está la habilidad y la voluntad para avanzar en nuestro proceso, convirtamos pues esas resistencias en la fuerza potencial que nos movilice, así sea a paso lento pero seguro, y podremos emerger como un ave fénix, renovados, fortalecidos y vivificados.
Nuestra mente es una herramienta poderosa, usémosla en favor de sí misma para sacarla de ese foso de negatividad en el que pareciera estar cayendo en ocasiones, permitiendo así que desarrolle las alas que harán que vuele alto, más segura, más constructiva, menos temerosa y más capaz de transformar los desafíos en oportunidades.
Que sea una Luna llena fecunda de ideas renovadoras para todos.  

Nathacha Oura